Lo que creemos
Estamos llamados a ser una misión global con corazón de siervo, trabajando como un solo equipo a través del fútbol, desarrollando estrategias innovadoras para movilizar a la Iglesia, para que a través de la Palabra de Dios, se hagan discípulos en cada nación.
Misión
Comunicar la buena noticia de Jesús a todas las personas a través del fútbol.
Visión
Ver el ministerio del fútbol en todos los países y culturas.
Nuestros valores
Iglesia
Defendemos el papel transformador a largo plazo de la Iglesia en el mundo.
Equipo
Nos identificamos y colaboramos con otros en la búsqueda de objetivos compartidos.
Innovación
Buscamos desarrollar un ministerio que involucre la cultura.
Corazón de siervo
Seguimos el ejemplo de Jesús liderando a través del servicio.
Creemos en...
- El único Dios verdadero que vive eternamente en tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.
- El amor, la gracia y la soberanía de Dios al crear, sostener, gobernar, redimir y juzgar el mundo.
- La inspiración divina y la autoridad suprema de las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, que son la Palabra escrita de Dios, plenamente confiables para la fe y la conducta.
- La dignidad de todas las personas, creadas hombre y mujer a imagen de Dios para amar, ser santos y cuidar la creación, pero corrompidas por el pecado, que acarrea la ira y el juicio divinos.
- La encarnación del Hijo eterno de Dios, el Señor Jesucristo, nacido de la virgen María, verdaderamente divino y verdaderamente humano, pero sin pecado.
- El sacrificio expiatorio de Cristo en la cruz: morir en nuestro lugar, pagando el precio del pecado y derrotando el mal, reconciliándonos así con Dios.
- La resurrección corporal de Cristo, primicia de nuestra resurrección; su ascensión al Padre, y su reinado y mediación como único Salvador del mundo.
- La justificación de los pecadores únicamente por la gracia de Dios mediante la fe en Cristo.
- El ministerio de Dios Espíritu Santo, que nos conduce al arrepentimiento, nos une a Cristo a través del nuevo nacimiento, fortalece nuestro discipulado y habilita nuestro testimonio.
- La Iglesia, cuerpo de Cristo local y universal, sacerdocio de todos los creyentes, vivificado por el Espíritu y dotado de los dones del Espíritu para adorar a Dios y proclamar el Evangelio, promoviendo la justicia y el amor.
- El regreso personal y visible de Jesucristo para cumplir los propósitos de Dios, quien elevará a todas las personas a juicio, traerá vida eterna a los redimidos y condenación eterna a los perdidos, y establecerá un cielo nuevo y una tierra nueva.